7.28.2006

Poco

Falta tan poco para entender la realidad
Una vuelta en la silla y el sol entraría
en la palma de mi mano gastada de llaves
Araño nubes y respiro la libertad blanca

Falta tan poco para entender la realidad
¿Realidad las cuatro paredes que rodean?

Pues el claustro son condicionamientos
Pretensiones y conclusiones insatisfechas
Qué sino la muerte dará sentido a la vida
Faltará poco para entender la realidad
Tan inmediata que no vale resistírsele

No tiene sentido luchar contra el deseo

Mucho menos sentido tiene la soberbia que
ata la exasperación por rellenar con una
dosis más de letras, la pantalla que
decreta, impone, clama y reclama que
escriba, apetezca, aturda y fastidie

Que escriba y reaccione despabilándome.

Que escriba y vaya descifrando la incertidumbre sin final.

Que escriba y vaya complaciendo la necesidad muerta que
tienen los asesinos cuando
mataron antes de asesinar.

Que escriba y haga que le héroe bese a la chica antes de
terminar el capítulo.

Que escriba y juegue conmigo.

Que escriba y no deje la hoja en blanco.

Que blanco y termine en un punto

.




No pretendo mucho, entonces no me des nada.


7.19.2006

Y Tertulio abrió sus brazos después de quemarse con la leche y gritó a los cuatro vientos: "La puta madre que lo parió. Comí yogurto y me intoxiqué. Insistí con el queso y produjo que mi estomago crujera. Sacaron la leche condensada del mercado. Sin cansarme seguí experimentando con la manteca, margarina que lo único que produjeron fue un exceso de colesterol y grasas. El dulce de leche me asqueó. Y sigo acá. Esperando. Se que algún día la vaca se va a dar vuelta y me va a pedir perdón la muy cabrona. No pienso volver a llorar si ella, o alguno de sus derivados, vuelve a lastimarme", cerró los brazos. Miró en la alacena. Se dio vuelta, saco una taza de la barra y se preparó una chocolatada con leche en polvo.

7.14.2006

Se animó, enganchó la pelota con su pie menos hábil y casi de casualidad dibujó una gambeta en el césped. Como era tarde para arrepentirse y frenar, bajó la cabeza, la tiró larga y corrió. "Todas las posiciones son fijas, los jugadores no pueden pretender ser todos 10", las palabras de su abuelo le zumbaba las orejas.
Fernando, que era su amigo, lo entendía, así que, pese a su posición de central adelantado se cerró a la izquierda tapando el agujero que el tolito había dejado.
Ya a media distancia del arco rival, el Tolo, levantó la cabeza y distinguió a Morandini en la puerta del área, la largó y se quedó estupefacto. "Corré Boludo", gritaba Fernándo desde el fondo, que rapidamente le clavó la mirada a Morandini, el ocho, cómo diciéndole: "No le fallés, una vez que se animó".
El ocho, cómo escuchando las plegarias de Fer la tocó seca, de una, despistando a los defensores centrales que s le venían al humo.
Con la pared de Morandini y el pie izquierdo del defensor habilitándolo, tolito se quedó sólo frente al arco. Acomodó el derecho al lado de la pelota, como dicen los manuales y disparó un zurdazo que terminó en la popular local, que, automáticamente, se quedó muda "¿Cómo alguien tan burro puede tener el tupé de avanzar y patear tan feo al arco?", se preguntaban los técnicos y la parte más pesada de la hinchada que hasta hace minutos nomás había estado proliferando insultos a diestra y siniestra. Tolito ya estaba volviendo a su posición original, y en el medio recibió las palabras de los delanteros que nunca escuchó. Cuando pasó cerca de Fernándo y este lo saludó, murmuró unas palabras: "Las posiciones no son fijas, tienen que ser rotativas", miró al cielo hizo como una seña, y se preparó para rechazar la salida del arquero rival.

Peque

Cuando sea chico quiero prestarle atención a mi viejo una y mil veces, cada vez que intente enseñarme a armar barquitos con las hojas del cuaderno de comunicaciones forrado con el papel "telaraña" rojo.
También quiero jugar al fútbol mucho tiempo así aprendo como maniobrar la pelota sin caerme ni hacer el ridículo. Además, porqué no, aprovechar los sábados desde las 8 de la mañana para poder ver a los Alcones Galácticos, Teddy Ruxpin, y los Thundercats, seguido de los Pitufos y las Tortugas ninja, mientras tomo leche chocolatada, y leo las historietas que mamá me trae desde Chivilcoy, la ciudad donde trabaja.
Esconderle los pequeños ponis a mi hermana, y ponerle un broche en la cola al gato para que corra en círculos. Subirme bien alto sobre las banqueras, en la barra y jugar con mi espada de madera, bien pintada, a que soy el futuro Rey de Gondor, la Ciduad de Plata. Que junto a su amigo Légolas, el Elfo, y el enano, luchan para salvar el Gran Anillo de las manos del mal. Porque por ese instante, arriba de la barra, y entre las copas que le regalaron a mis viejos para su casamiento, soy Aragon, con capa y caballo.
Después, escaparme en la hora de la siesta y jugar con los vecinos, esconderme abajo de la cama para no bañarme, acompañar a mi mamá al súper, así voy parado en el carrito. Pegarle con ramitas finitas a mi papá en el culo mientras hace el asado, ver como las chispas que salen de la chimenea se resuelven libres y rápidas en el cielo negro ,como estrellas fugaces naranjas que desaparecen mientras decido qué pedirles. Mirar tele hasta re tarde y quedarme dormido sobre la mesa, esperando que alguno me lleve a la cama y me tape, pero que también cierre las puertas del ropero, y meta bien las sábanas debajo del colchón así se que nadie puede meterse por entre mis pies, a perturbarme el sueño en el que soy un hombre grande que cumplió 21 y sabe menos de la vida que un nene de 5 años.