4.30.2007

Por favor no le pisen al perro

No es que Don Mariano sea bueno porque hace buenas cosas. Simplemente es bueno porque tiene la posibilidad de ser malo y no lo es. Por eso es bueno. Por eso es un buen tipo.
Lo único que este viejo pedía era que no le pisen al perro. Siempre bormeaba con eso. Era imposible de pisar el perro. Un ovejero alemán de grandes proporciones no es nada dificil de esquivar.
Hacía años que el Paisano estaba enfermo, muy enfermo.
Una serie de arrugas inexplicables para la ciencia médica le brotaban de a borbotones por la pata en un principio, y luego, como todo perro que bien sólo se lame, por el hocico y orejas.
El ojo lo tenía medio mocho, como el humor. No pasaba una sola festividad en la que no se le acurrucara a los pies del abuelo y tirando mordiscones a diestra y siniestra amenazara a todo aquél que quisiera interferir entre su dueño y él
Y así iba. Mejor dicho, así pasaba. Le pasaba el tiempo y el viejo sin más que verlo ahí echado mientras la soledad se le arremetía entre las peceras y los malvones.
Protestaba a veces Don Mariano de los furtivos escapes que solía tener Paisano cada vez que alguien abría la puerta. Aunque nunca llegaba más allá de la vereda el viejo se pegaba cada cagazo que corría atrás de él a los gritos de “Paisano venía para acá carajo”.
Creo que eso era. El perro frenaba en seco cada vez que el abuelo levantaba la voz. Será porque era raro que Mariano grite, será que era el único que al puchero le ponía más carne que hueso, o el único que pudo bañarlo. Lo que si que ahí frenaba el perro. Ante un solo grito frenaba.
Y mi abuelo le gritaba. Tenía miedo, miedo de que saliese solo a la calle. Miedo de que al conocer la vida afuera se le vaya como tantos otros lo habían hecho. Temor de tener que afrontar el domingo solo sin nadie con quien compartir las películas de cowoys que solían dar en Space. Tan mal acostumbrado estaba el viejo a los inberbes, que cualquier movimiento que amenazara su pequeño fortín elaborado año tras año, lo pavorizaba.
Hace dos días Paisano no amaneció. Don Mariano se la veía venir asique llamó a un vecino y a uno de sus hijos para que venga y lo ayude a enterrarlo.
En una de las exigidas maniobras Mariano se agachó y se dio la frente contra un ladrillo que sobresalía haciéndose un tajo que le llenó la musculosa y las manos de sangre.
Se sentó. Lagrimeó. Su hijo corrió para llamar a un remis y llevarlo a urgencias para que lo cosieran.
-“Dale papá, que vino el coche”, le dijo Martín agarrándole el brazo para levantarlo.
-“Lo maté yo Martín”, confesó el viejo. -“Lo maté yo para que no sufriera más”.
Esa mañana alguien había dejado la puerta abierta y el perro comenzó la carrera a la vereda.
Nunca llegó. En el garage se le vencieron las patas y ahí quedó tirado.
-“No quería que sufriera más Martín. No quería que me lo pisaran. Que nadie me pise el perro por favor”, clamó el viejo y se dejó llevar hasta el hospital para que le suturen la herida, sabiendo que ese día había sido un tanto malo.

4.29.2007

Fito Páez - La brujitas

Sos...

Hoy sos lo que graban los espejos cuando les das la espalda
Hoy sos lo que te falta
Escribir -entre zancadas-
sos lo que te sobra
Aire -por el agujero de la aceituna-

Hoy sos la intersección de las calles
paralelas
y por la diagonal juntás en un balde
las lágrimas -Lumínicas y Solitarias-
que lloran las sombras de plástico

Hoy sos
el que se mira levantando un cuchillo
mostrándole los dientes filosos
al otro
que te mira
y sonríe
"se acabaron los miedos" piensa

y se sabe
no imagen
de carne y hueso

Hoy sos, amigo, mi amigo poeta.
Pipina

4.24.2007

SOY

Hoy soy una piedra en los dientes.
Calcio en exceso. Leche en el cuello.
Voy a contramano en el espejo, que miro de reojo para que no me apuñale.
Hoy soy un cáncer en los labios.
Cosiendo los dedos a mi almohada pudriendo la cama.
Vamos a ver de qué va ahora que el parquet es agua, que se come hasta tu sombra que ya ni cuchillo tiene.
Hoy soy punto muerto en bajada.
Caída de nuca. Un golpe interminable. El boicot en mi cena. Lágrimas de nylon. Naríz tapada. Boca cerrada. Aire, afuera, aire de sobra.
Hoy soy adoptado y huérfano. Despadrado en el establo. Un hijo de puta macabro.
Certamen de soledad en busca de más, soledad, aburrida ya en mi calle toráxica.
Hoy soy un vagabundo que te viola y abusa de si mismo.
Hoy soy un padre que quiere arreglar los baches del mundo y el timbre que no anda.
Hoy soy una descorazonada que da en la llaga.
Hoy soy un pato. Una aceituna. Barníz. Cuac.
Hoy soy nadie en la piel de todos.

4.05.2007

¿Adónde vas cuando desapareces?

En el fileteado bicolor de las calles

Juego a que los adoquines destilan el cemento de lo que fue mi corazón,
del brillo de su sal como pompas de lágrimas

Ella no camina, da pequeños pasos

¿Adónde vas cuando desaparecés?

En ese juego de no decirnos nada procurando saberlo todo
Me perdí con tu mirada escondiendose en mis hombros

Ella no sonríe, te cautiva

¿Adónde vas cuando desaparecés?

Talón en punta martillaste, a buenos trancos mis egos reduciendolos
a incontables gramos de arena
Peca a peca el aroma se pegó en la almohada del mediodía

Ella no besa, te quema

¿Adónde vas cuando desaparecés?

Cuando perturbás ardiendo los rincones de mi cama
arrugada de tantas vueltas que todavía no pudimos dar