Ella le susurraba algo al oído. Las dos eran lindas, por algo estaban ahí. Pero ella, era más, brillaba más, al menos para mí.
La otra después venía y decía lo mucho que me quería, lo bueno que soy. Eran tus palabras en boca de ella, al menos eso quise pensar yo.
Ahora si “estampa, figura, figura”, veo tu foto y se cuanto te quiero y extraño, o al menos eso es lo que vi hoy.
Ella no entendía lo precioso de ser estampa, ni mucho menos de ser figura. Sólo se dignaba de hacer pequeñas perforaciones en los corazones, desinflándolos, así conseguía mantener el suyo igual que el resto.
Resto que no somos nada.
Nada más que expectantes de su mortífera belleza.
Ella que baila y desliza suspiros sin saber las veces que fue canción. Al menos eso creí ver yo.
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12.30.2006
Póster
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12.26.2006
Pestañas, péndulo marrón que marca horas en lágrimas. En puntas de pié deshago la sutileza y la vuelvo evidencia entre trago y ceja, de ceño, ceja de sueño.ojos de arena que eximen mis dedos diúrnos de mármol blando. Que no duro. Que ojos. Tus ganas.
Pestaña rara cómo perro verde. ¿Cómo calmar el hambre con piedras? o ¿el desamor con pereza?
Raro como ciego disfrutando de los fuegos de artificios, o un sordo bailando con swing el song.
Raros, éramos, y me encantaba. Eramos la tormenta, y yo sólo hablándonos. Contándote, a vos, tan pereza de sentir y no querer amanecer con ira, contenida, que es ahogo.
Eramos, mostrándome como medallas tus mordiscones, huellas que bien dejaste en mi.
Eramos, ellos , y de que manera estropéandonos las mentes, los minutos, sin entender.
Entender que
de verdad
te quería.
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12.06.2006
Mutilados
La vi siempre blanca, clara, y sin embargo pudo más conmigo que con sus terminaciones tan caóticas e imperfectas como su autor. Tuve que dejar de lado la idea de las cenizas porque no se podían sostener y opté por el yeso, sin saber que eso sería mi perdición. Estática y obediente siempre estaba ahí hasta que un día, al llegar de una conferencia, noté que el pupitre estaba vacío, faltaba la hermosa amorfa figura sin manos ni patria. La busqué, grité hasta que me convencí y esperé mirando a mis manos, culpándolas a ellas tan obscenas de haberle dado vida y carisma. El vino ya me ahogaba cuando apareció, con sus ojos que no miraban intentando dar lástima.
Duró poco, la batalla fue un instante. Los balazos rebotaron por todos lados y los mordiscones no se hacían esperar. A veces besos, a veces escupidas y otras veces piñas, patadas, testículos apretados, pelo tirado y desgarrado.
Desde el piso, no supimos hacer otra cosa que reírnos y llorar entre sombras de ultratumba. La pared llena de vino y sangre eran testigo del campo de acción en el que ninguno de los dos pudo alzarse victorioso.
-"Cal, calcinar, clamar, clavar", llorabas.
-"Estampa, figura, figura", respondí riéndome y volviéndote a tirar de los pelos.
-"Imploro, castigo divertido", rogabas con la cara toda mojada de sangre y lágrimas.
-"Lengua, viscosa viscocha, cosida cocina codicia", anuncié mientras me mutilaba la boca.
Cada sortilegio de ella muriéndose en mis manos engendraba un breve y leve temperamento de niño bueno, niño obediente niño.
Duró poco, la batalla fue un instante. Los balazos rebotaron por todos lados y los mordiscones no se hacían esperar. A veces besos, a veces escupidas y otras veces piñas, patadas, testículos apretados, pelo tirado y desgarrado.
Desde el piso, no supimos hacer otra cosa que reírnos y llorar entre sombras de ultratumba. La pared llena de vino y sangre eran testigo del campo de acción en el que ninguno de los dos pudo alzarse victorioso.
-"Cal, calcinar, clamar, clavar", llorabas.
-"Estampa, figura, figura", respondí riéndome y volviéndote a tirar de los pelos.
-"Imploro, castigo divertido", rogabas con la cara toda mojada de sangre y lágrimas.
-"Lengua, viscosa viscocha, cosida cocina codicia", anuncié mientras me mutilaba la boca.
Cada sortilegio de ella muriéndose en mis manos engendraba un breve y leve temperamento de niño bueno, niño obediente niño.
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12.01.2006
BREVORIO
(Un sol-i-loquio a retazos entre el odio y el amor)
(Un sol-i-loquio a retazos entre el odio y el amor)
Breve espacio subliminal el que utilizo para liberarme de los malos tragos que me dejan el desamor de no tenerte.
Odiarme a mi mismo por mi incapacidad de decirte que en verdad te necesito, que de verdad te quiero.
Breve espacio subliminal e incorpóreo que no sólo sirve para que pueda lamentarme la apatía y la desazón plagada de incertidumbres. Sino que también hace escamarme piel de letras que lo único que buscan y buscarán es robarte una de esas sonrisas que deshacen los malos días.
Odiarme a mi mismo nuevamente por no poder explayarme y relajarme todo lo que quiero. Acercarme a vos en una rima germinal de carácter sentimental y erótico.
Breve espacio subliminal en el que no estás y lo aprovecho para morirme en cada pensamiento y lugar, en el que recuerdo haberte vivido la felicidad.
Odiarme a mi mismo por mi incapacidad de decirte que en verdad te necesito, que de verdad te quiero.
Breve espacio subliminal e incorpóreo que no sólo sirve para que pueda lamentarme la apatía y la desazón plagada de incertidumbres. Sino que también hace escamarme piel de letras que lo único que buscan y buscarán es robarte una de esas sonrisas que deshacen los malos días.
Odiarme a mi mismo nuevamente por no poder explayarme y relajarme todo lo que quiero. Acercarme a vos en una rima germinal de carácter sentimental y erótico.
Breve espacio subliminal en el que no estás y lo aprovecho para morirme en cada pensamiento y lugar, en el que recuerdo haberte vivido la felicidad.
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11.27.2006
Solidez Desliz o Diez los Diez sol
Que decirte que con una nube atada en la nuca, y una garúa en la espalda no me salen las palabras elocuentes y encantadas.
Diciéndote que amor bidimensional con las canciones que te idealizan, o mejor dicho, imaginan a mi viviéndote a vos.
Que decirte extradito todas ganas de besarte hasta que tenga la oportunidad de verte y ahí si disfrutarte.
Diciéndote que te disfruto y aprovecho esto de tenerte, aunque no te tengo.
Anoche, me di cuenta hoy, noté que la lluvia era sólo sobre mi cabeza.
Anoche, me di cuenta hoy, que ya no tengo tanto en que invertir mi tiempo más que para pensarte.
Anoche, me di cuenta hoy, que la anacronía temporal ya no sienta tan bien, y el flujo inconstante de ideas perdió sentido en el mismo momento en que no puedo ver tu gesto de felicidad cuando te leo.
Anoche, me di cuenta hoy, que esto de no palparte desvanece poco a poco mi humor hasta reventar en pedazos y mufas de tristeza. En las que no concilio, más que protestas, más que retazos, más que decirte.
Que nosé como contarte.
Que te extraño.
Diciéndote.
Diciéndote que amor bidimensional con las canciones que te idealizan, o mejor dicho, imaginan a mi viviéndote a vos.
Que decirte extradito todas ganas de besarte hasta que tenga la oportunidad de verte y ahí si disfrutarte.
Diciéndote que te disfruto y aprovecho esto de tenerte, aunque no te tengo.
Anoche, me di cuenta hoy, noté que la lluvia era sólo sobre mi cabeza.
Anoche, me di cuenta hoy, que ya no tengo tanto en que invertir mi tiempo más que para pensarte.
Anoche, me di cuenta hoy, que la anacronía temporal ya no sienta tan bien, y el flujo inconstante de ideas perdió sentido en el mismo momento en que no puedo ver tu gesto de felicidad cuando te leo.
Anoche, me di cuenta hoy, que esto de no palparte desvanece poco a poco mi humor hasta reventar en pedazos y mufas de tristeza. En las que no concilio, más que protestas, más que retazos, más que decirte.
Que nosé como contarte.
Que te extraño.
Diciéndote.
Te extraño.
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10.30.2006
La caída de la reina.
Se diluye, y vislumbra un dejo de insatisfacción. Claramente ya no puede sentirse distinguida o diferente a cualquier humana que se enoja y reprocha, recrimina y actúa a pura sangre y coraje.
Mezcla de mármol con perla, ya no hay nada que hacer frente a tanta perfección irreal. En ese momento en el que te sostiene la mirada, con la cara amagando a irse al suelo, pero el flequillo que lucha y trae los ojos una y otra vez hacía mi.
Sentirse tan absurdamente atraído, porque no se fija en los errores, tampoco en mi pata de palo, va más a allá de todo eso, la muy guacha puede hacerte ver en profundidad cosas que nunca nadie vio. Pero sigue ahí estática y dura, perfectamente dura. Tan rígida que me enerva. Con los pelos de punta y las cejas despeinadas doy vueltas en círculos para tratar de molestarla, que vea donde estoy parado y cuales son mis intenciones. Y ella nada, ahí hermosa y diáfana, mufándose del yo retrógrado insensible que busca llamarle la atención.
Basta.
No me vas a venir con tanta prepotencia a querer superarme. De a poco rompo los marcos estereotipados tornasolados y la dejo al descubierto, la molesto, le corro el flequillo y uso su báculo de reina para hacer piruetas. La corona de plata se la pateo a la mierda, y el vestido muere a mordiscones, dejándola desnuda, ahora si, perfectamente dura y desnuda.
Entonces.
Sólo por el afán de molestarla y desubicarla de su contexto celestial de orden nato, le pongo el vestido al revés, con la banda ceremonial ato su pelo, y a la corona la lleno de detergente para soplar y formar burbujas, gigantes y envolventes.Sin protocolos ceremoniales ni esteticismos que no hacen más que ahogarnos a nosotros, los mundanos mortales, veo como la reina se cae a pedazos y un perfecto sol asoma alumbrando de a poco mis cejas.
Mezcla de mármol con perla, ya no hay nada que hacer frente a tanta perfección irreal. En ese momento en el que te sostiene la mirada, con la cara amagando a irse al suelo, pero el flequillo que lucha y trae los ojos una y otra vez hacía mi.
Sentirse tan absurdamente atraído, porque no se fija en los errores, tampoco en mi pata de palo, va más a allá de todo eso, la muy guacha puede hacerte ver en profundidad cosas que nunca nadie vio. Pero sigue ahí estática y dura, perfectamente dura. Tan rígida que me enerva. Con los pelos de punta y las cejas despeinadas doy vueltas en círculos para tratar de molestarla, que vea donde estoy parado y cuales son mis intenciones. Y ella nada, ahí hermosa y diáfana, mufándose del yo retrógrado insensible que busca llamarle la atención.
Basta.
No me vas a venir con tanta prepotencia a querer superarme. De a poco rompo los marcos estereotipados tornasolados y la dejo al descubierto, la molesto, le corro el flequillo y uso su báculo de reina para hacer piruetas. La corona de plata se la pateo a la mierda, y el vestido muere a mordiscones, dejándola desnuda, ahora si, perfectamente dura y desnuda.
Entonces.
Sólo por el afán de molestarla y desubicarla de su contexto celestial de orden nato, le pongo el vestido al revés, con la banda ceremonial ato su pelo, y a la corona la lleno de detergente para soplar y formar burbujas, gigantes y envolventes.Sin protocolos ceremoniales ni esteticismos que no hacen más que ahogarnos a nosotros, los mundanos mortales, veo como la reina se cae a pedazos y un perfecto sol asoma alumbrando de a poco mis cejas.
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10.11.2006
Manchas
Manchas, asquerosas expansiones que emana la piel, corrugada, irreversible e imbatible.
Los poros despiden bronca, manchas, despiden todo.
Piel toda saturada, bordó arrugada. Mapas conceptuales e históricos de lo que soy, y probablemente seré, con los nervios que descaman orificios. Acá me veo de nuevo emergiéndome de mi mismo amorfo y sin sentido. La cáscara se salió y ya no siento la furia explosiva. Porque son mías.
Mis imperfecciones en la piel, eso que tenés que aprender a entender. Que son borrones, máculas, macas, tachas que sobresalen en cada lugar y camino vivido. Daños, desperfectos de mi viniendo y llegándome a irme de nuevo y volver a empezar todo el rollo de las averías, detrimentos, desdoblamientos impúdicos e indivisibles. Insustanciales y equívocos. Desgastes, desventajas y privaciones ilegitimas de mis libertades.
Puedo ser eso cuando vengo.
Pero cuando voy soy otra cosa, otra noción y concepto.
Creciendo en todas las esquinas y córners de tu cuerpo, enajenado con ira, que es bien mía.
Manchas de papel, ya no cartón, blandas plumas un poco más claritas, naranjas y casi ya sin poros exuberantes. Huecos llenos de intervalos e intersticios, no tan arrogantes y que claman, hipen, lloran las ganas de tus caricias y reinado que no aceptan de marcas históricas. Cuando soy sombra que destiñe, derrama, desvanece, nudo que desata y ya no mancha, tanto no mancha...
Los poros despiden bronca, manchas, despiden todo.
Piel toda saturada, bordó arrugada. Mapas conceptuales e históricos de lo que soy, y probablemente seré, con los nervios que descaman orificios. Acá me veo de nuevo emergiéndome de mi mismo amorfo y sin sentido. La cáscara se salió y ya no siento la furia explosiva. Porque son mías.
Mis imperfecciones en la piel, eso que tenés que aprender a entender. Que son borrones, máculas, macas, tachas que sobresalen en cada lugar y camino vivido. Daños, desperfectos de mi viniendo y llegándome a irme de nuevo y volver a empezar todo el rollo de las averías, detrimentos, desdoblamientos impúdicos e indivisibles. Insustanciales y equívocos. Desgastes, desventajas y privaciones ilegitimas de mis libertades.
Puedo ser eso cuando vengo.
Pero cuando voy soy otra cosa, otra noción y concepto.
Creciendo en todas las esquinas y córners de tu cuerpo, enajenado con ira, que es bien mía.
Manchas de papel, ya no cartón, blandas plumas un poco más claritas, naranjas y casi ya sin poros exuberantes. Huecos llenos de intervalos e intersticios, no tan arrogantes y que claman, hipen, lloran las ganas de tus caricias y reinado que no aceptan de marcas históricas. Cuando soy sombra que destiñe, derrama, desvanece, nudo que desata y ya no mancha, tanto no mancha...
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9.27.2006
Interminable Incomodidad
Incómodo el polvo que hace que estornude, o un dedo ajeno en la nariz que rasca y no encuentra. Incómoda es la araña que encontré en una taza –gracias coco por salvarme de esa, te debo una- incómoda la arena de los pies en la sábana una tarde en Pinamar, un zapato absorbiendo lentamente una media mientras caminamos. Una pestaña en el ojo, un orégano en la tercer muela, el pulóver que usamos dos veces al año y nos hace picar los brazos, volver y no conocer a nadie. Incómodo es que te pregunten por mamá y tu infancia y no tengas puta idea de quién es. Golpearte una encía lavándote los dientes, encontrarte con alguien que no esperabas en el momento menos oportuno, no poder rascarte la entrepierna en público. Incómodo me vaya y tarde en volver, la distancia entre los teléfonos y las necesidades insatisfechas, la espalda que pica en el medio, donde la mano propia no llega. Incómodo es figurarte un poco más cerca en un acorde compuesto, suspendido, flotando en el aire sin poder cazarlo y hacerlo melodía. La pelea eterna entre pueblo y ciudad, incómodo es levantarme y no verte cerca, abrazarte en el trayecto que recorro caminando por la ciudad, incómodo también es....
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9.15.2006
Caída
Otra que esquiva la ventana y va, deforrmándose hasta que se vuelve nada. Hasta ser una minúscula partícula que ni siquiera genera calor. Al segundo piso y no para, y no cesan sus vaivenes que desprenden hermanos grises en cada ventana o cornisa del edificio.
Oscila, en su caída libre, a entrar en cada una de las ventanas por las que va de paso, pero las persianas se le niegan, insolentes ellas que sin conocerla le dan la espalda.
El viento juega con ella, que ya está, estampada en el suelo, sin saber lo que significó, lo que fue. Una ceniza nada más, otra ceniza que se va.
Oscila, en su caída libre, a entrar en cada una de las ventanas por las que va de paso, pero las persianas se le niegan, insolentes ellas que sin conocerla le dan la espalda.
El viento juega con ella, que ya está, estampada en el suelo, sin saber lo que significó, lo que fue. Una ceniza nada más, otra ceniza que se va.
Y sin saber como continuar.
Dormida reís sabiéndo que cuando te des cuenta va a llegar otro que desmesuradamente baila y es feliz. Y de nuevo, sale otra que esquiva la ventana y se estampa...
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5.31.2006
YesterdaY
Ella, yo, la guitarra, el piso de madera, Camelot dando vueltas y no mucho más.
No mucho más porque todavía no era yo, faltaba mucho camino para recorrer. Y tampoco eras vos porque te faltaba despegar esa timidez que ahora es mujer bien puesta, con risas e indiferencia que no hacen otra cosa que traerte vuelta esta noche.
No mucho más porque todavía no era yo, faltaba mucho camino para recorrer. Y tampoco eras vos porque te faltaba despegar esa timidez que ahora es mujer bien puesta, con risas e indiferencia que no hacen otra cosa que traerte vuelta esta noche.
Estabas como única espectadora de mi imitación barata y rocanrolera de pecera, cantando con atino el desafino de mi cantautor favorito.
Primera y única vez que estuviste y estuve ahí, y por alguna extraña razón éramos dos, no dábamos lugar a vergüenzas ni a risas escondidas, desorganizadas en parentescos con fotos en tu carpeta de secundaria.
Esta noche me cuento en sueños la historia del grande que dejó de ser un caballero de lata fría para transformarse en un cálido gritón de esos que te gustan.
Esta noche te agarro de la mano en sueños y Avenida Santa Fe despistada en sombras te agita el flequillo que tan bien supiste acomodarte.
Y no mucho más. Eso si las fábulas de bomberos supe contártela, y fuiste la única que me vio con un casco amarillo gigante apagando algún que otro fuego de fósforos.
Y no mucho más. Eso si las fábulas de bomberos supe contártela, y fuiste la única que me vio con un casco amarillo gigante apagando algún que otro fuego de fósforos.
Éramos ella, yo, la guitarra y uno durmiendo. Eso sí, por allá quedaban mates horribles para preparar y saludos que no se negaban.
Ahora sólo somos
Ahora sólo somos
ELLA
YO
Y muchas casualidades por concretar
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