10.26.2008

Sos un palazo en el cráneo. Porque cuando te veo se desdobla la realidad y todos pasamos ser un cuadro de Dalí. Fusionado, mezclado, manchado. Derretido. El oído lo tengo pegado a tu voz, y el ojo casi siempre empastado en tu cuello, brazos, pechos, risa, diente, pegado, blando, siempre blando. "Basta", dijiste. Y de nuevo los relojes fueron circulares, sus agujas se movieron de izquierda a derecha, y las vacas volvieron a tener tres dimensiones. Los cuerpos otra vez estructurados, y los rostros ya no tan deformados. El hechizo se rompió con un "basta".Basta. Basta para vos y todos tus compas. Engolosinado juego a coquetearte y a que sepas que me tenés, así, igual que siempre. "Basta", dijiste cuando sólo pude sonreír e irme a dormir para volver a entrar en un cuadro de Dalí. "Basta", y los muertos siguieron muertos, y los vivos seguimos algunos días muertos otros no. Y la Albahaca crece y la Cala volvió a florecer. "Basta" y Dalí ya nos hizo. Imperfectos sin líneas definidas y medios aguados nos hizo.
Ya sé. No puedo conmigo, y mucho menos contigo.

Paraguas

La infamia de nuestra hipocresía que buscó siempre más números que vidas.
Todavía hay voces en la esquina.
Voces con furia, bronca, amoralmente políticas.
Hay gritos detrás de la puerta, en la cuadra del barrio de la próxima esquina.
Todavía hay voces dentro nuestro.
Porque los odiosos están en todos lados, no distinguen banderas ni flancos. Esos que te dejan de lado, esos que manchan y pudren al resto.
El resto de las esquinas, de las voces de las esquina.
Todavía.


-¿A vos te parece Aníbal?. Que fantochada, todos muertos quedaron mira vos.
-Figurate, que empezó como una simple discusión diplomática de territorio y terminó lleno de cadáveres el asfalto y las veredas.
-Decime vos Aníbal, ¿era necesario?
Todos descuajeringados. Igual está claro que no llegaron a nada, porque es cuestión de tiempo hasta que se vuelvan agarrar a las trompadas y más muertos.
Suerte que la zafamos porque no nos metemos, que se las arreglen ellos.

Durante años las diferentes orientaciones de clases e ideologías vivieron en puja constante. Cada agrupación, diferenciadas por géneros clasificatorios, conllevaba una carga social que distinguía su orientación. Con el tiempo estos géneros fueron siendo atravesados por diferentes estilos que marcaban formas de hacer y de pensar.
Vale aclarar, que todas estas formas de actuar, fueron representadas y llevadas a cabo por diferentes sujetos, que se creían, sociales. Creían porque con el tiempo se pudo determinar que la sociabilidad no tiene que ver con las formas de pensar, ni actuar de un grupo.
La lluvia fue avasallando y golpeando fuertemente la tierra en décadas enteras. Ganó el territorio suficiente para instalarse y plancharse en grandes espejos de colores que ocuparon el 75 por ciento del territorio ya no terrestre. Renombrando al antiguo planeta tierra como Planeta Azul.

-Pero sí Aníbal. Los goma estos empezaron bien porque llegaron como una alternativa a estos hidropolíticos, que manejaban todo el poder. Se ganaron su lugar pero no les alcanzó, querían más, eso desencadenó todo este desastre.


La infamia de nuestra hipocresía que busca números en vez de vidas.
Todavía hay voces en la esquina.
Voces con furia, bronca, amoralmente políticas.
Hay gritos detrás de la puerta, en la cuadra, el barrio, la próxima esquina.
Todavía hay voces dentro nuestro.
Porque los odiosos están en todos lados, no distinguen banderas ni flancos. Esos que te dejan de lado, esos que manchan y pudren al resto.
El resto de las esquinas, de las voces de las esquina.
Todavía.

10.16.2008

En la ausencia de tus huellas *

Ella viene a mirarme
no pide nada más que esuchar mi voz
Ella viene a posarse
rompe en vuelo ante cada dolor
Con sos plumas dibuja
unas nubes en el paredón
Camina a todos lados
También llora por su indecisión

Y aunque busco sus marcas
Sólo hay siluetas en el balcón

Ella llora por dentro
no reconoce cuál es su amor
No le importa si llueve
ya que se esconde en su ahbitación
Ella no sabe quién es
se mira al espejo y juega a besar

Y aunque busco sus marcas
Sólo hay siluetas en el balcón

A veces da bronca todo lo que puede producir una voz lejos por allá, en el teléfono.

*Inspirado en la canción "Ella También" de Luis Alberto Spinetta

10.01.2008

Evaristo


Hay que entender que lo cosas que se termina es todo y nada más que eso, fecha de vencimiento de un producto. Lo que ya no se vende más. Al menos eso escribió el eximio Evaristo Figueras antes de morirse escondido en algún lugar de Buenos Aires. “

¿Ves algo en mí que no detestes?
Y esa tendencia a esconderme y huir para que no digas que no. En el medio acostumbrarme a que no sos más mía.
Sobre todo desde que dejaste espinas en la cama.
Y que despejaste tu tormenta corriendo las nubes para otro lado.
Y yo soplando para mandarte las nubes de nuevo a vos.
Para que ciega y confundida, nuevamente vengas y mojes con tu lluvia lo que alguna vez fue un corazón sin parches.
¿Ahora ves algo en mi que no detestes?

Lo que sigue no logra distinguirse bien, sólo un par de palabras:

Ahora es tiempo de escuchar, pues ya no puedo hablar.
Nada de lo que te diga va a hacerte feliz, ya que, si mal no entendí, tu felicidad está lejos de mí, de todo.


Diálogo sutil sobre el amor que dicen, Evaristo tuvo con una musa:

-Por espina tenés que entender que no es por la calidad de flor. Evaristo, es hora que aprendas que la gente se salva el orto propio. Después, si queda tiempo y ganas, le presta un poco (muy poco) de atención al ajeno.

-Igual duele.


La obra de este autor empapa con su melancolía y la estúpida obsesión de poner empeño en empresas que no funcionan. Evaristo era lo contrario a lo que se considera una persona con ojo. Tenía la extraña habilidad de estar siempre en el lugar equivocado, de decir mal, y poner el ojo donde el sol encandila.

Selena baila mientras se ríe
No hay música pero inventa un compás, y lo contagia, y lo disfruta.
Mientras tanto las poetizas lloran sus textos y manchan de sal sus libros.
Selena se lleva las manos a la boca para no gritar
al sorprenderse de los fuegos rojos del suelo.
Selena llora para adentro porque gime para afuera.
Se ahoga en su cama mientras juega todas las noches
a embriagar a los demás.

Nunca se supo a quien se refería este escritor cuando escribía Selena, tal vez sea un amor, tal vez sea una mujer que lo dejó. Tal vez una hija o una gata. Lo que si se sabe es que fue una de los últimos versos antes de morirse atragantado con un lápiz al quedarse dormido, mientras intentaba lograr su obra cumbre un martes de septiembre.